jueves, 25 de mayo de 2017
Lo que ocurrió en Bagua
Visitas 827
- Por: Carmen Calleja
Crónica de lo ocurrido en Bagua cuando los nativos awajún y wampis se enfrentaron al gobierno aprista por haber permitido el ingreso de empresas transnacionales a esas tierras sin haber sido consultados.

 

 LO QUE OCURRIÓ EN BAGUA

 

Crónica de lo ocurrido en Bagua cuando los nativos awajún y wampis se enfrentaron al gobierno aprista por haber permitido el ingreso de empresas transnacionales a esas tierras sin haber sido consultados.

IGLESIA PROFÉTICA, IGLESIA SAMARITANA

 

La Iglesia Católica de la Amazonía percibió desde el principio que los decretos legislativos  promulgados por el gobierno de Alan García  en el 2008 vulneraban el derecho de los pueblos indígenas amazónicos a su libre determinación. Eran los años 2007 y 2008 en los que  se dieron  grandes extensiones   del territorio amazónico en concesión a empresas extractivas.

“Si nos hubieran escuchado, no estaríamos lamentando esta terrible tragedia”,  comentó  un obispo de la Amazonía,  haciendo referencia al pronunciamiento  publicado el día 5 de mayo del 2009, exactamente un mes antes de los sucesos de Bagua, en el se decía:

“Las normas legales que el Estado ha promulgado en el 2008 (especialmente dos leyes y siete decretos Legislativos) no aportan al desarrollo integral de la población amazónica. Por el contrario surgen serias amenazas de mayor pobreza en la región”. (N° 8).

“Ante este delicado panorama invocamos al Señor Presidente Constitucional y al Congreso de la República la derogatoria de dichos dispositivos legales  y contribuya a la formulación de nuevas normas con la participación de las poblaciones amazónicas”. (N° 11)

Por estas mismas fechas también la Conferencia de Religiosas(os) del Perú (CONFER)  publicó en el diario La República  un valiente pronunciamiento:”Como profetas de la vida, queremos insistir en que  en las intervenciones sobre los recursos naturales, no predominen los intereses de grupos económicos, que arrasan irracionalmente las fuentes de la vida, en perjuicio de naciones enteras y de la misma humanidad. Las generaciones que nos suceden tienen derecho a recibir un mundo habitable…” (Doc. Aparecida N° 471).

Al día siguiente de la  tragedia, el 6 de junio  del 2009,  un pronunciamiento conjunto de la Conferencia Episcopal Peruana y de la Defensoría del Pueblo  recogió el clamor de todo el país: ¡ALTO A LA VIOLENCIA!“La vida es un valor supremo que en cualquier circunstancia debe ser protegida y privilegiada, tanto la de nuestras comunidades nativas históricamente desatendidas, como la de quienes, en cumplimiento de su deber constitucional, procuran el restablecimiento del orden”.

Post Baguazo

El doloroso post Baguazo para todas las personas afectadas (deudos de los fallecidos, heridos, procesados) ha estado acompañado por la solidaridad de la Iglesia Católica, junto a las demás Instituciones de  defensa de los DDHH, que felizmente existen en nuestro país. “Si no fuera por la Iglesia Católica y  los de DDHH, ¿Qué hubiera sido de nosotros?; era el comentario agradecido  de quienes retornaban  a  sus comunidades, sin poder creer  del todo, lo que había sucedido.

Para quienes pertenecemos a la Iglesia local  de las Baguas, Jaén, Bellavista y Condorcanqui fue una profunda experiencia  de comunión  y misión  samaritana. Sacerdotes, religiosas(os), grupos parroquiales, y toda la población, con la coordinación de nuestros obispos, hemos podido  ofrecerles a nuestros hermanos la ayuda humanitaria que requerían:

Protección  y alojamiento  en los centros pastorales, en coordinación con las autoridades locales.

Atención a los numerosos heridos  con el admirable compromiso de los centros de salud.

Organización del transporte para  el retorno a sus comunidades de origen.

Defensa de los detenidos.

Monseñor Santiago García de la Rasilla, obispo del Vicariato San Francisco Javier del Marañón  escribió la siguiente  carta:

A MI GENTE DEL VICARIATO, EN EL CUARTO ANIVERSARIO DE LO SUCEDIDO EN LA CURVA DEL DIABLO  Y LA ESTACIÓN 6:

“…la pasión de tantos hermanos hizo conocer al Perú de la costa que en la selva no solo hay madera, petróleo y biocombustibles  sino personas humanas, hermanos nuestros, que están identificados con esos territorios; que en ellos, de ellos y con ellos viven desde mucho antes de que el Estado peruano existiera”.

“No puede ser que se pida cadena perpetua o condenas gravísimas para quienes, según todos los testigos, su único delito fue reclamar unos derechos y luego tratar de impedir que se derramara sangre inocente en ambos lados”.

Ha comenzado el juicio oral  para los 53  procesados por los delitos cometidos en la Curva del Diablo; todos son indígenas y mestizos.  Una encuesta en La República (26-5- 14) da como resultado que el 51% de los consultados atribuye la responsabilidad de los sucesos de Bagua al gobierno aprista, el 23% a la Policía y  el 10%  a los indígenas y  mestizos. Este resultado daría la razón a lo dicho hace un año por Monseñor Santiago García de la Rasilla en la carta  citada:

“No puede ser que los únicos culpables se encuentren entre los indígenas y que las autoridades del gobierno y de la policía de entonces hayan quedado limpios de polvo y paja o a lo más con una sanción administrativa”. Como Iglesia y como sociedad peruana  pedimos justicia para los inocentes procesados por los Sucesos de Bagua.

 

Carmen Calleja, SSJ

Fuente de la noticia

Dosatic S.L. © 2017
Site desarrollado por DYNAMO 3.5

Política de Privacidad