jueves, 29 de junio de 2017
Carta de Victoria López
Visitas 962
Decreto del Papa 27 de marzo 2010

 

Siervas de san José

Postulación

 

Roma, 27 de marzo de 2010

 

A las comunidades-taller de Siervas de san José

y a los grupos de Laicos/as Josefinos/as

 

Muy queridas hermanas y amigos:

 

Otra buena noticia sobre la causa de canonización de Bonifacia nos trae de nuevo a vuestro lado: esta mañana el papa Benedicto XVI ha autorizado a la Congregación de los santos la promulgación de varios Decretos, entre ellos el que reconoce como milagrosa la curación de Kasongo Bavon, atribuida a la intercesión de nuestra fundadora. Este Decreto abre las puertas a su canonización.

 

“Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles;

si el Señor no guarda la ciudad, en vano vigilan los centinelas”

(Sal 26)

 

A lo largo de estos años, desde el inicio del proceso de la curación, hemos experimentado con alegría y gratitud la presencia silenciosa de san José actuando en todo momento, como hacía en vida de Bonifacia. Las hermanas del Congo lo quieren de manera muy especial.

 

Fue primero la ayuda inestimable del postulador de los combonianos, que nos puso en contacto con María Martinelli, médico y misionera comboniana con muchos años de experiencia sanitaria en África: San José comenzaba su tarea.

 

Fue después el interés puesto en el caso por el doctor Nicotra, médico de la Consulta Médica, a quien pedímos una valoración previa del caso, como suele hacerse antes de iniciar un proceso para no gastar en balde tiempo y dinero. María me acompañó varias veces, el doctor Nicotra encontró en ella una colega con experiencia en enfermedades africanas. San José continuaba tejiendo silenciosamente los hilos.

 

Después de varias conversaciones a lo largo de un año, durante el cual nos pidió nuevas pruebas radiológicas del interesado y un informe detallado del Dr. Patrick, médico de cabecera, un día nos contó el doctor Nicotra que había leído literatura médica antigua y que la enfermedad que el Dr. Patrick describía minuciosamente era una enfermedad de pronóstico infausto, es decir, mortal, actualmente desterrada en países desarrollados, pero contraída por Bavon en el Congo. Con toda responsabilidad, a pesar de su mucho trabajo como director del ambulatorio del Vaticano, estudió el caso a fondo y redactó un informe médico excelente, riguroso y detallado. San José seguía presente.

 

“Es inútil que madruguéis,

que veléis hasta muy tarde,

que comáis el pan de la fatiga…

 

Hubiera sido en vano cualquier esfuerzo nuestro sin la decisión del doctor Nicotra, estimulado sin duda por las conversaciones con María Martinelli, de buscar en libros de medicina antigua una enfermedad que él mismo no reconocía.

 

 

 

 

…Dios lo da a sus amigos mientras duermen”

 

Pero nada hubiéramos podido conseguir sin la gran colaboración del Dr. Patrick, del propio interesado, Kasongo Bavon, y de los enfermeros del Hospital de Kayeye; sin la incansable ayuda de nuestras hermanas del Congo, la fraterna disponibilidad de los Operarios Diocesanos de Lubumbashi y la entusiasta acogida del Arzobispo y personas por él designadas para constituir el tribunal y dar los pasos necesarios. Decisivo ha sido también el buen hacer de los testigos, sin sus declaraciones durante el proceso en noviembre de 2007 no se hubiera podido reconstruir el proceso de la enfermedad y curación de Bavon. Hacemos memoria expresa, ¿cómo no?, de dos de ellos: Lenge, el enfermero que llegó a Lubumbashi para declarar y que al día siguiente tuvo que ser internado, muriendo al cabo de un mes, y Matilde Zúñiga, ssj, que, no pudiendo viajar, colaboró con una declaración escrita; nos dejó al cabo de dos años. Damos las gracias también a tantas otras personas que no mencionamos pero que han contribuido a lo que hoy disfrutamos.

 

“Que el Señor nos construya la casa,

que el Señor nos guarde la ciudad,

que nos llene de sus riquezas…”

 

Y vino el estudio del caso por parte de dos médicos de la Congregación de los santos en febrero-abril de 2009. Lo menos que suelen tardar en dar su voto, con mucha suerte, es un año. En nuestro caso fueron dos meses. Esto ya lo sabéis, como también que esperábamos que la Consulta Médica fuese a finales de octubre y nos llevamos la gran sorpresa de su adelanto al 2 de julio… Aquel día os comentaba: “Descubrimos manejando los hilos, silenciosa, la mano de san José. Como si tuviese prisa de que se reconozca cuanto antes la fidelidad de su humilde sierva Bonifacia”. Ahora comprenderéis un poco mejor por qué lo decía.

 

Todo esto sencillamente nos desborda y nos lleva a una oración agradecida a Dios y a san José, compañero inseparable de Bonifacia durante su vida y también ahora que ya está en Dios. Os invitamos a uniros a esta acción de gracias en vuestras comunidades-taller y grupos de Laicas/Laicos Josefinos.

 

Hoy se ha hecho pública la noticia en L’Osservatore Romano y Radio Vaticana, es fácil que la prensa se haga eco. Os agradezco de veras que si la encontráis en algún periódico o revista me hagáis llegar un ejemplar a la Brisa (Madrid).

 

Por si os resulta fácil y queréis comunicarla a través de la hoja parroquial y boletín de la diócesis, os adjunto dos notas que podéis adaptar.

 

Cuando esté disponible el Decreto autorizado hoy por el papa, os lo haremos llegar, en el encontraréis el relato de la enfermedad y curación de Kasongo Bavon.

 

Con un fuerte abrazo,

 

Victoria López, ssj

Dosatic S.L. © 2017
Site desarrollado por DYNAMO 3.5

Política de Privacidad