Hace un año que nos dejó el Papa Francisco.
Seguimos sintiendo una profunda gratitud por su vida.
Su aportación a la Iglesia y al mundo permanece como un don y nos anima allí donde trabajamos con y por los grupos excluidos y descartados.
Sus palabras llenas de actualidad nos empujan a trabajar por la justicia y la paz, nos impulsan a cuidar este mundo como un inmenso regalo que hemos recibido y queremos ofrecer.
Está con el padre y nos sigue acompañando para hacer realidad el sueño de Jesús: construir un mundo más solidario y más esperanzado.
La luz que ofreció es luz en nuestro camino.
¡GRACIAS PAPA FRANCISCO!