Celebramos con toda la humanidad este tiempo que se nos regala
Las Siervas de San José vivimos este tiempo con agradecimiento, nos sabemos parte de un todo más grande que necesita de nuestras miradas.
Por eso del 1 de septiembre al 4 de octubre nos unimos a toda la creación. La recibimos como regalo y nos comprometemos por la justicia, la paz y el cuidado.
Asi lo recuerda nuestro nuestro Documento de Economía:
“La tierra es esencialmente una herencia común, cuyos frutos deben beneficiar a todos 13 y la persona se comprende como parte de la creación, vinculada a las demás criaturas, emparentada con ellas; esto nos lleva a una nueva forma de relaciones impregnadas de respeto y responsabilidad, a caminar hacia posturas de cooperación y reciprocidad en nuestra manera
de relacionarnos con la tierra y con sus criaturas 14. Esta visión del mundo se orienta hacia la interdependencia y la interrelación con todos los seres vivos y los sistemas no vivos de nuestro planeta.
Reconocemos que, aun siendo tan naturales como todo lo creado, en los seres humanos hay una distinción cualitativa debida a nuestra capacidad de reflexión que nos constituye como capaces
de responsabilidad, de libertad y con un modo distinto de vivir la relación con los demás y con todo lo creado.”
Y asi lo afirma el Papa león XIV:
“Queridos hermanos y hermanas, es claro el camino que tenemos por delante, aunque no sea fácil. Estamos llamados a dejar que nuestros corazones sean renovados, de tal manera que favorezcamos la paz y el cuidado de la creación. La Sagrada Escritura nos dice que vigilemos nuestro corazón, porque todo lo que hacemos brota de él (cf. Pr 4,23).
Si asumimos esta tarea con humildad y fe, nos volveremos colaboradores en la obra renovadora de Dios. Avanzaremos despacio pero firmes, desde el desierto hacia el jardín, de la división a la comunión y de la violencia a la paz.
Que el Señor nos conceda la valentía para recorrer esta senda, para que en nuestro tiempo, con las espadas realmente se forjen arados, que la promesa del Evangelio se arraigue en nuestro mundo y que la paz de Cristo reine sobre toda la creación.”