NUESTROS FUNDADORES

Bonifacia, una mujer valiente que hizo historia

Bonifacia Rodríguez de Castro, nuestra fundadora, fue una mujer sencilla, trabajadora y profundamente comprometida con la dignidad de las mujeres. Lo que tuvo, lo puso al servicio de los demás. A través de las Siervas de San José, entregó su vida para abrir caminos de justicia, igualdad y esperanza.

Conoció de cerca el esfuerzo diario, la pobreza y las dificultades de la vida obrera. Pero lejos de rendirse, transformó cada obstáculo en una oportunidad para servir, acompañar y dignificar a tantas mujeres que, como ella, soñaban con un futuro más justo y más humano.

En un tiempo en que pocas se atrevían a alzar la voz, Bonifacia luchó con firmeza y fe por la igualdad, poniendo en marcha un proyecto valiente y revolucionario que sigue vivo hasta hoy.

Su vida sigue siendo un faro que nos inspira a creer en la fuerza del trabajo, la fe y la solidaridad como herramientas reales de transformación.

Francisco Butinyà, un soñador con los pies en la tierra

Francisco Butinyà i Hospital, jesuita y fundador junto a Bonifacia Rodríguez, fue un hombre profundamente comprometido con su tiempo. Vivió entre el anonimato y el liderazgo silencioso, pero dejó una huella profunda que sigue inspirando hoy.

La historia de Butinyà es la historia de un hombre que creyó en un mundo más justo, y se atrevió a actuar para construirlo. Su legado sigue vivo en cada iniciativa que une trabajo, fe, amor y dignidad.

Con mirada crítica y corazón compasivo, no se quedó al margen de la realidad: la abrazó, la cuestionó y trabajó por transformarla. Supo ver más allá de lo establecido y, con una fe firme y un pensamiento valiente, abrió nuevos caminos para la promoción de las personas trabajadoras, especialmente de las mujeres.

Su estilo era único: dinámico, audaz, profundamente humano y evangélico. Supo unir espiritualidad y compromiso social, con una propuesta innovadora en un momento clave de la historia.