Historia
“Debemos ser todas para todas siguiendo a Jesús que se hizo pequeño para servir” (Santa Bonifacia Rodríguez)
Una historia que inspira
El origen de una misión transformadora
La institución nace en Salamanca, un 10 de enero de 1874, cuando Bonifacia Rodríguez de Castro y el jesuita Francisco Butinyà i Hospital se unen con una visión audaz y profundamente humana: ofrecer a las mujeres trabajadoras una oportunidad real de promoción y dignidad, en una época donde sus opciones laborales eran escasas y llenas de obstáculos.
Todo empezó en el humilde taller de Bonifacia, donde el trabajo no era solo una forma de ganarse la vida, sino una herramienta para transformar realidades.
Allí, el quehacer cotidiano se tejía con la fe, y la oración acompañaba cada tarea como un motor de esperanza. El trabajo y la oración hermanados daban sentido profundo a cada jornada.
Bonifacia, junto a un grupo de mujeres valientes, decidió arriesgarse por un sueño: crear un espacio de producción donde el trabajo se convirtiera en un camino de desarrollo personal y social.
Acompañadas por Francisco Butinyà, estas mujeresempezaron a construir algo revolucionario para su tiempo: un taller donde el trabajo significaba dignidad, crecimiento y fe compartida.
Inspiradas por Jesús en Nazaret, fueron tejiendo una red de sororidad y compromiso, creando una experiencia que unía la espiritualidad con la vida cotidiana, y que aún hoy sigue dando frutos. Su misión sigue viva: hacer del trabajo una herramienta para transformar vidas, fortalecer la esperanza y abrir caminos de justicia, dignidad y libertad para todas las personas, especialmente para las mujeres.