Las junioras se encuentran Asia-P.

Encuentro de Verano de las Junioras 2026: «Arraigadas en la Verdad, Enviadas en Misión: Mujeres de Discernimiento para el Mundo de Hoy»

Un año más las junioras de la Provincia de la Sagrada Familia, nos reunimos para el Encuentro de Verano del 11 de junio al 3 de julio, un tiempo significativo de formación, reflexión, oración y sororidad. Después de meses de trabajo en nuestras respectivas comunidades, este encuentro nos dio la oportunidad de reunirnos de nuevo, fortalecer nuestros vínculos y profundizar en nuestro compromiso con la misión carismática.

Comenzamos con un retiro en el que pudimos acercarnos a nuestro camino personal y apostólico durante el año transcurrido. A través de la oración y de las experiencias compartidas, reflexionamos sobre las alegrías, los desafíos y las oportunidades que encontramos en nuestra misión diaria. Reconocimos la presencia fiel de Dios, que nos ha acompañado a lo largo de nuestro camino vocacional.

Durante el encuentro, participamos en una rica serie de sesiones formativas que abordaron temas relevantes para la vida religiosa y que responden a las realidades del mundo actual.

La sesión inaugural fue sobre Feminismo y Género, impartida por la Sra. Arche Ligo, nos invitó, junto con las hermanas de otras comunidades que se unieron a nosotras, a reflexionar sobre la dignidad de la mujer y la influencia de los roles de género en la sociedad. La reflexión nos ayudó a profundizar en nuestra valoración de la identidad y vocación de la mujer, y aumentó nuestra conciencia sobre la igualdad, la justicia y los valiosos aportes de que hacemos las mujeres en la Iglesia y en la sociedad.

Después, el P. Percy Bacani, MJ nos ofreció una oportuna reflexión sobre Los elementos de la Cultura e Interculturación. Sus aportes nos ayudaron a prepararnos para futuras misiones en contextos culturales diversos. Junto con las demás hermanas que participaron en esta sesión, exploramos la importancia de la apertura, el respeto, la humildad y el diálogo cuando trabajamos o acompañamos a personas de diferentes procedencias. Reconocimos la diversidad cultural como un don que enriquece nuestra perspectiva, tanto en la Iglesia como en la misión.

Uno de los momentos más significativos de nuestro encuentro fue nuestra participación en la Asamblea Provincial. Durante la asamblea, reflexionamos como Provincia sobre nuestro proceso de transición de Provincia a Región. Este importante hito se convirtió en una oportunidad de discernimiento comunitario, invitándonos a acoger el cambio con fe, esperanza y confianza en Dios. Más allá de la transformación estructural, esta experiencia fortaleció nuestro compromiso con la unidad y nuestro deseo de continuar nuestra misión con un compromiso renovado.

Nuestra formación continuó con la inspiradora sesión Mística Digital y Profecía, también facilitada por el P. Percy Bacani, MJ. Exploramos cómo los religiosos y religiosas estamos llamados a vivir una vida contemplativa y profética en la cultura digital, que evoluciona rápidamente. Reflexionamos sobre el uso responsable de la tecnología como medio de evangelización, manteniendo al mismo tiempo una profunda vida interior arraigada en la oración y el discernimiento.

También recibimos formación litúrgica práctica a través de la sesión Reverencia en cada detalle: Cuidado adecuado de los objetos litúrgicos, presentada por Alicia Blanquisco, SSJ. Se nos recordó que el cuidado adecuado y atento de los objetos y materiales litúrgicos refleja el valor que damos a la celebración de la Eucaristía y expresa nuestro amor a Cristo presente en la liturgia.

Dos enriquecedoras sesiones con Carmen Soto, SSJ se centraron en la Presencia, Autoridad y Liderazgo de las Mujeres en el Cristianismo Primitivo y El Lugar de las Mujeres en la Iglesia. Estas presentaciones destacaron las contribuciones históricas y continuas de las mujeres a la vida y misión de la Iglesia. Nos animaron a abrazar nuestra propia vocación con confianza, responsabilidad y fidelidad al Evangelio y a la misión que se nos ha confiado.

Otro componente valioso de nuestro programa fue la sesión sobre Cuidado del Hogar, facilitada por Lillian Ocenar, SSJ. Se nos recordó que las sencillas responsabilidades diarias contribuyen significativamente a una sana vida comunitaria. La sesión destacó la corresponsabilidad, el orden y el cuidado de nuestra casa común como aspectos esenciales de la vida religiosa. Esto nos ayudó también a caer en la cuenta de las diferencias que existen en las diferentes culturas con respecto al modo en que se cuida el hogar. Esta constatación fue especialmente significativa para las que vamos a ser enviadas a otros países.

La sesión Pensamiento Crítico: un Camino hacia la Verdad y el Discernimiento, dirigida por la Hna. Joy Quinza, SSpS, nos animó a cultivar una reflexión profunda y un juicio sensato arraigado en la fe. A través de diferentes actividades, aprendimos a cómo discernir sabiamente en medio de las complejidades y los desafíos de la vida religiosa y de la sociedad contemporánea.

La sesión final de formación fue sobre Oración y Discernimiento, facilitada por Lillian, que nos invitó a profundizar en nuestra conciencia de la presencia de Dios mediante videos reflexivos, compartir personal y la práctica diaria del Examen de Conciencia. Reflexionamos sobre los movimientos interiores de nuestro corazón y sobre cómo Dios nos acompaña en nuestra vida cotidiana. Se nos recordó que Dios nos llama continuamente a una relación más profunda con Él, hablándonos a través del amor y de los deseos que pone en nuestro corazón. Al practicar fielmente el Examen, nos hacemos más conscientes de sus abundantes dones, reconocemos nuestras debilidades con humildad y recibimos la gracia de tomar decisiones sabias y fieles según la voluntad de Dios.

Nuestro encuentro culminó con Ejercicios espirituales ignacianos de ocho días, facilitados por Jo-Ed Tome, que nos ofreció un espacio sagrado de silencio, contemplación y encuentro personal con Dios. Arraigados en la espiritualidad ignaciana, los ejercicios nos invitaron a profundizar nuestra relación con Cristo mediante la oración, el discernimiento y la escucha atenta de los movimientos del Espíritu Santo. Fue una experiencia de renovación llena de gracia que fortaleció nuestro compromiso con nuestra vocación y misión.

Más que un programa de formación, el Encuentro de Verano de las Junioras 2026 fue una profunda experiencia de comunión, formación continua y renovación espiritual. Nos fortaleció en nuestra identidad compartida como Siervas de San José y reafirmó nuestro compromiso de vivir el carisma de la Congregación con generosidad, esperanza y fidelidad.

Al regresar a nuestras respectivas comunidades y ministerios apostólicos, llevamos nuestro corazón renovado, nuestras mentes enriquecidas y una confianza más profunda en la compañía constante de Dios. Unidas en la oración y en la misión, avanzamos con confianza, dispuestas a responder a las necesidades de la Iglesia y del mundo, dando fiel testimonio del amor de Dios allí donde seamos enviadas.                                                                                           Joy, Phuong, Loan, Vuong, Cecilia, Hue, Khanh y Thu

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