NUESTRO ESTILO DE VIDA
Caminar juntas: un estilo que nos compromete
HERMANAR ORACIÓN Y TRABAJO
Vivir la oración y el trabajo hermanados es el corazón de nuestra vida y misión.
No son dos caminos distintos, sino una sola forma de estar en el mundo:
orar con las manos en la tarea cotidiana y trabajar con el alma abierta a Dios.
Creemos que Dios habita en lo humano, en los gestos sencillos, en el esfuerzo de cada día, en las manos que crean, reparan y cuidan.
Allí, en lo pequeño y cotidiano, descubrimos que Dios sostiene la vida y la recrea con nosotras en cada instante.
EL TALLER DE NAZARET, NUESTRO REFERENTE
El Taller de Nazaret es mucho más que un lugar concreto:
es nuestro modo de entender la vida comunitaria, la misión y las relaciones.
Como en la casa de Jesús, María y José, aprendemos a vivir con sencillez, a compartir lo que somos, a trabajar y a crear fraternidad.
Desde ese espíritu, recreamos el Carisma Josefino, generamos vida y damos sentido a nuestra presencia en el mundo.
EL DISCERNIMIENTO, UNA ACTITUD DE VIDA
Como Jesús, que supo ser siempre fiel a la voluntad del Padre, vivimos en total disponibilidad a Dios. El discernimiento personal y comunitario es cauce imprescindible para vivir en fidelidad y buscar la voluntad de Dios.
El discernimiento nos ayuda a leer los signos de los tiempos, a escuchar la voz de Dios en lo cotidiano
y a responder con libertad y fidelidad a lo que Él nos pide hoy.
EL CONSENSO, UN MODO DE DECIDIR DESDE LA ESCUCHA
En nuestra Congregación, decidir juntas no es solo un método, sino una manera de vivir el Evangelio.
Buscamos siempre el consenso, fruto de la escucha, el diálogo y la comprensión mutua.
Creemos que cada voz cuenta, que toda mirada aporta,
y que solo desde la comunión es posible construir decisiones que unan y den vida.
INTERDEPENDENCIA E INTERCONEXIÓN
Somos parte de una red viva: entre nosotras, con las personas con quienes trabajamos,
con la humanidad entera y con toda la Creación.
Nada existe aislado; todo está profundamente conectado.
Por eso, cuidamos los vínculos, sostenemos la vida y trabajamos desde una conciencia ecológica y solidaria.
En comunidad aprendemos que nuestra relaciones no tienen fronteras; por sencillas que parezcan,
pueden transformar el mundo desde dentro.
PARTICIPACIÓN CORRESPONSABLE
Cada Sierva de San José es corresponsable de la vida y la misión de la Congregación.
Participamos activamente
porque el sentirnos parte nos impulsa a comprometernos con el Proyecto congregacional.
Nuestra corresponsabilidad nace del amor y de la convicción
de que el Reino de Dios se construye en comunidad, con las manos y el corazón de todas.