Convivencia juvenil Cuba 2026

“Una patria donde quepan todos los sueños”

Con este tema vivimos la Convivencia Juvenil de Verano 2026 en Cuba.

Del 27 al 31 de julio, jóvenes de La Habana y Santa Clara con los que hacemos camino desde la Pastoral Juvenil SSJ, nos reunimos para vivir las muy esperadas convivencias de verano.

Durante cinco días compartimos la vida, la fe, los sueños, las preguntas y las esperanzas que habitan el corazón de quienes creemos que otro futuro para Cuba es posible. 

 «Una patria donde quepan todos los sueños», no fue solo el título del encuentro: sino una invitación constante a mirar nuestra realidad con esperanza y a descubrir que cada joven tiene un lugar y una misión en la construcción del país que anhelamos.

Dagoberto Valdés, antropólogo cubano, preparó los talleres para cada uno de los días de la convivencia, los cuales fueron animados por el equipo de Pastoral Juvenil formado por jóvenes, Siervas de San José y colaboradores. A través de dinámicas, talleres, momentos de diálogo y reflexión, fuimos profundizando en nuestra identidad, en la realidad de nuestro pueblo y en la responsabilidad que cada uno tiene de ser protagonista del cambio que desea ver.

La convivencia fue un espacio para escucharnos, orar, reír, divertirnos, jugar, celebrar y compartir la vida con alegría. Cada momento, desde el trabajo en pequeños grupos hasta las conversaciones espontáneas, fue tejiendo lazos de amistad y confianza que nos hicieron sentir que somos una verdadera familia.

La Eucaristía y los momentos de oración en la mañana y al recoger el día, nos ayudaron a profundizar en nuestro ser de seguidores de Cristo, en nuestra realidad concreta. Cada noche fuimos construyendo el cartel-tema entre todos, con diferentes símbolos asociando Patria y Fe. 

 

En un contexto marcado por la incertidumbre, las dificultades y la pérdida de esperanza que experimentan tantas familias cubanas, esta convivencia ha sido un verdadero regalo. Para los jóvenes, animadores, colaboradores y las Siervas de San José, estos días han confirmado que la esperanza no nace de ignorar la realidad, sino de decidir caminar juntos, sostenernos mutuamente y seguir creyendo que Dios continúa sembrando vida en medio de nuestro pueblo.

Volvemos a nuestras comunidades con el corazón agradecido, con nuevos amigos, con ilusiones renovadas y con el deseo de seguir construyendo, desde lo pequeño y cotidiano, una patria donde realmente quepan todos los sueños.

Jóvenes y animadores comparten:

“Para muchos de nosotros,  el experimentar por primera vez la libertad de expresión, en un espacio donde podemos compartir lo que pensamos y el futuro que queremos, sin dudas y sin miedo,  ha sido algo muy especial. Los temas y conceptos ampliaron nuestra forma de ver la realidad y nos ayudaron a soñar con el futuro. Fue novedoso para mí lo del daño antropológico, saber que los cubanos tenemos heridas profundas en las que necesitamos volcar nuestra fé y amor para sanar. Agradezco a quienes han hecho posible este encuentro inolvidable, y sobre todo las personas que aquí hemos reído, compartido y disfrutado con libertad formando vínculos y amistades que ni la distancia ni el tiempo ni el miedo podrán romper” (Randi. La Habana)

“Me quedo con el conocimiento de cómo debe estar estructurado un estado funcional, el tema de la conciencia y del daño antropológico; y la alegría de compartir con diferentes jóvenes. Queremos de corazón, buscar la manera de construir una sociedad mejor en nuestro país.
Estamos muy agradecidos con todas las personas que de una manera u otra aportaron su granito de arena para que esta convivencia se pudiera realizar.” (Sofía. Santa Clara)

“Fue una experiencia maravillosa, de crecimiento, donde sentí que necesité un poco de tiempo más para seguir compartiendo . Cada mañana, la oración iluminaba nuestra conciencia . Me gustó mucho compartir con nuevas personas y encontrar en ellas puntos de vista semejantes al mío. Agradezco a todos los que hacen posible de este espacio sagrado.” (Lucía- Santa Clara)

“Nos llevamos de esta convivencia el ambiente cristiano, el reencuentro con las amistades, la conexión con Dios . Los talleres sobre la conciencia y cómo debería estar estructurado nuestro país, para que sea respetada la dignidad de toda persona,  sembraron en nosotros interés para tratar de cambiar y sanar nuestra patria.” (Norberto. Santa Clara)

“Nuestra experiencia en esta convivencia ha sido de mucha gratitud y alegría, renovando nuestra esperanza en Dios, en la juventud y en nuestra Patria. Nos llevamos a casa los momentos compartidos en grupo que fortalecen la amistad; las enseñanzas de cada tema y los espacios para expresarnos sin ser juzgados.” (Pilar, SSJ)

 

 

Damos gracias a Dios y en  Él, a todas las personas que hicieron posible esta experiencia. Gracias por creer en los jóvenes y seguir sembrando esperanza en el corazón de Cuba.

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