LUZ EN EL HOGAR DE ANCIANAS DE CUBA
Cuba atraviesa uno de sus momentos más difíciles: apagones constantes que sumergen las casas en la oscuridad, un calor sofocante sin tregua, escasez de alimentos y medicinas, y un día a día marcado por la incertidumbre. En medio de esta realidad tan dura, el Hogar de ancianas “Siervas de San José” vivió del 6 al 10 de julio algo extraordinario.
Un grupo de seminaristas diocesanos llegó dispuesto a poner manos a la obra. No vinieron solo a ayudar: vinieron a servir con alegría, a acompañar con cercanía, a ser presencia viva en medio de la crisis. Mientras el país se apaga, ellos encendieron una luz de gratuidad y esperanza.
Para las ancianas, las hermanas y los trabajadores del Hogar, tener a estos jóvenes compartiendo el peso del día a día fue una verdadera inyección de energía. En tiempos donde todo escasea, lo que sobró fue entrega, sonrisas y sentido.
Damos gracias a Dios por esta experiencia que, en medio de tanta dificultad, nos recuerda que la esperanza se construye con las manos y el corazón de quienes eligen servir.